Daniela Villaquiran desde Totoro, Cauca. ¡Papá!

Actualizado: 14 ene




Desde la Escuela de Comunicación Via3Tv, nos encantan las historias que hay detrás de las comunidades del país. Tal es el caso de Daniela, una joven, habitante de Totoro, Cauca quién sueña con hacer cine una vez culmine sus estudios de bachillerato. Una adolescente perspicaz con una sensibilidad única para percibir sus entornos. Tiene facilidad de expresión y una visión personal desinteresada que interpreta lo real o imaginado a través de un lente fotográfico.


La experiencia fue de tan solo un par de horas, pero el brote de emoción en sus ojos fue bastante evidente al tocar y presenciar una cámara profesional. Sintió su sueño bastante cerca y se da cuenta que nada le será imposible de alcanzar.


Historias de los jóvenes donde su palabra también cuenta, donde su espíritu vencedor nos recuerda lo bello de vivir y del milagro de existir, espacios que inspiran y ven sus sueños alcanzables, realizables, donde muy seguramente de aquí a mañana tenga su propia historia, contada en las pantallas.


Aquí la primera parte de su película, dedicado al héroe sin capa. ¡Papá!






Mi padre, un ser humano marcado por 4 etapas a lo largo de su vida.


Etapas qué impactaron en la satisfacción de sus necesidades existenciales y axiológicas, sin embargo, no sería ajeno a los fenómenos políticos colombianos cuyo desenlace le cambiarían su vida de manera positiva.


El 23 de junio de 1979, en la cuidad de Palmira, Valle del Cauca, nació Carlos Ernesto Villaquiran, (mi padre) hijo de Nilver Eugenia Villaquiran y de padre desconocido. Nacido en el seno de una familia de escasos recursos, lo que permitía estar constantemente con su madre. Mi abuela trabajaba en oficios varios en ciudades distantes, por ello, generaba un vacío emocional; vacío que, forja su independencia hacia las demás personas.


En ausencia total de su madre aprendió a forjar su carácter. Pues, al hacerse la idea de que su mamá no volvería y sumado a que no tenia el apoyo de la familia materna, lo llevo “a tomar las riendas de su vida”. Es decir, tomar decisiones sobre su futuro social y económico.


Tras varios años de haber trabajado en oficios varios, ingresa al ejercito nacional, cuya experiencia le enseñó la importancia del estudio. Allí conocería a una persona muy importante en su vida: mi madre y yo, su única hija, quienes nos volveríamos su motivo para seguir adelante.


En mérito de lo anterior, empezó a materializar sus expectativas sociales y económicas, pues decidieron formar una familia y consolidó su etapa de formación básica y profesional. En consecuencia, logró todos sus propósitos con la familia y ha hecho que nosotros seamos muy felices.


Gracias Daniela Villaquiran por brindarnos esta hermosa historia



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